La experiencia mas traumática

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Hoy no hay crónica Berlinesa. Necesito reponerme de la experiencia más traumática que puede pasar un hombre en Berlín (y en su vida, creo):

¿Qué estaba haciendo yo solo en la parte menos iluminada de Berlín Oriental (que ya es decir)? buscar un local de visita obligada: un bar asentado sobre las ruinas okupadas (si, con K) de una vieja fábrica de cervezas. El sitio y la idea prometían… pero por más vueltas que daba a la zona no lo conseguía localizar.

De repente, al doblar la esquina, perfectamente iluminada veo una tienda… en la que anuncian la primera temporada en DVD de una serie… y en el cartelito de la entrada pone que abren hasta las 22h (eran las 21:45h. Ojo a ese dato). Como es normal entro en la tienda como una exhalación (el otro día dejé pasar la primera temporada de las Gilmore Girls y todavía me arrepiento) y me dirijo corriendo al primer cartel que pone DVD antes de que cierren la tienda…

Nada más entrar veo que tienen sección de libros… resulta gracioso ver que tienen uno titulado “gay dating online” (aprovecho para saludar a Google…) y también resulta gracioso descubrir que los DVDs que tienen son porno. Concretamente porno gay (¿qué tal te lo estás pasando, google?).

Me doy la vuelta y observo en que en la vitrina de al lado, en vez de las réplicas de espadas láser que hay en cualquier tienda friqui que se precie, hay como media legión deaparatos alargados de todos los tamaños y colores imaginables apuntando hacia mí…

… y poco más allá el dependiente miraba hacia mí con cara de tratar de ser amable…

Tierra trágame: ¿cómo se sale de una situación como ésta?

Lo primero, calma y sangre fría (la que puedas conseguir, claro) y tratar de dirigirse a la salida con la mayor normalidad posible. No eres el primer pardillo que confunde su tienda con una tienda cualquiera (a ellos les gustará ir a comprar a una tienda de apariencia lo más normal posible, ¿no?).

La frase “Ist das nicht ein DVD shop?”. También ayuda. Y echarse todos unas risas al salir, mejor que mejor.

Eso en teoría, claro; porque a mí no me salío la frasecita.

Resultado de la operación:

  • Algo para al contar al psicólogo.
  • Aguantar las carcajadas de Eduardo cuando se lo he contado. Lo que me fastidia es que yo habría hecho lo mismo.
  • Una visita a Matrixpara ver a una chica Uckraniana muy maja (dijo que don’t worry, this is a very crazy town).
  • El último cómic de Ralf Köning (Konrad&Paul: Batman Returns), inédito en España. Jamás se me habría ocurrido comprarlo en Alemán si no hubiese pisado esa tienda, y no hubiese recordado en ese crítico momento que muchos los heteros leemos a Ralf Köning (su versión de Lisístrata es desternillante) y en aquel momento había que hacer cualquier cosa para parecer NO gay.

Definitivamente, Berlín es una ciudad muy loca.

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