No vayas a un centro comercial deprimido.
No vayas al súper con el estómago vacío.
Pero sobre todo, nunca se te ocurra bloguear cabreado (luego Google lo lee y te encontrarás a gente entrando en un post que olvidaste en el que te acuerdas de la $FAMILY del lumbrera que cortó con una radial el repartidor en el que terminaban 12 RDSIs del trabajo y tuviste que probar a empalmar dos a dos los cables – de 110V – que quedaron colgando).
No sé cómo lo consigue hacer un figura como Rafa Osuna; yo no podría.