Tenía curiosidad por leer algo de Molière y, por suerte, María tenía a mano El Avaro y El Enfermo Imaginario en su casa, así que aproveché la ocasión para echarle un vistazo.
Las dos comedias son bastante simpáticas:
En la primera, El Avaro, nos encontramos ante el caso de un viejo avaro, viudo con un hijo y una hija, que decide casarse con la moza con la que se quiere casar su hijo símplemente porque no hay que pagar una dote.
En el enfermo imaginario el argumento es parecido: un hipocondríaco con dinero decide casar en contra de su voluntad a su hija con el hijo de un médico, para aprovecharse de que tiene un médico en la familia.
En las dos obras, el conflicto lo produce alguien con el poder suficiente como para decicir sobre la vida de los demás. Y en las dos el enredo se soluciona a base de enredar aún más la trama: un recurso muy bueno para la comedia.
Es muy fácil imaginarse en escena estas dos obras. Y, aunque ha pasado un tiempo importante desde su estreno, siguen siendo asequibles para el público (y para los que no estamos acostumbrados a leer teatro).
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