Servidores de usar y tirar

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Esta página, como muchas otras que flotan en internet, está alojada en un par de servidores: un servidor de base de datos que almacena lo que estoy escribiendo en estos momentos; y un servidor web con una aplicación por detrás que consulta esa base de datos, da forma a los artículos, y te los muestra en tu navegador.
Compaq Server  (CC) Rudolf Schuba

Cuando yo empecé a trabajar dando servicios de internet a la gente, allá por el 96, lo normal era montar un servidor para cada cosa: por aquel entonces los servidores y los sistemas operativos eran poco… robustos (por decirlo de alguna manera) y teníamos que montar uno para cada servicio… con el coste que eso conlleva.

Entonces, en el 96, era difícil encontrar discos duros para servidor mayores de 8 gigas (scsi) y si tenías muchos contenidos no te quedaba más remedio que comprarte otro servidor (las cabinas de discos tenían unos precios prohibitivos).

Lo peor de todo es que una vez que instalabas algo en un servidor y lo echabas a andar, era intocable: resulta muy difícil cambiar una aplicación y/o un servicio de un equipo a otro porque muchas veces te encuentras con que no tienes información suficiente de las dependencias (servicios que consume, y servicios que procuces para que otros consuman). Así que una vez que tenías un servidor en producción, se quedaba funcionando hasta el día del jucio (más o menos).

Hoy en día las cosas son algo distintas: con la llegada de la virtualización, puedes migrar tus servidores de un equipo a otro con poco esfuerzo (al fin y al cabo lo que mueves son bits) y tienes varias ventajas añadidas:

  1. Migrar una aplicación (ya virtualizada) a un servidor nuevo no requiere una migración costosa.
  2. Migrar una aplicación a un servidor nuevo tampoco implica un corte de servicio.
  3. El nuevo hardware siempre es más potente que el antiguo: en cada ciclo de actualizaciones ganamos potencia de proceso sin incurrir en riesgos.
  4. El coste de mantenimiento del hardware nuevo es siempre menor que el del hardware antiguo, por lo que ahorramos costes.
  5. Si cambiar de hardware no es traumático, podemos tener servidores de usar y tirar. Por ejemplo, haciendo un renting o leasing por tres años y reemplazandolos después (ojo: tienes que tener dos juegos de servidores distintos, y/o dedicar recursos a migrar las licencias de los hipervisores de los servidores viejos a los nuevos).

Así pues, ahora tenemos unos servidores perfectamente reemplazables (de usar y tirar) una vez terminada su vida útil, y puestos de usuario a precio casi irrisorio (recuerda que a principios de los 90, un puesto de trabajo informático costaba en torno a los 1200-1800 euros y necesitaba más espacio que ahora).

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